IA Slop. Contenido basura generado con IA

Si entras en Linkedin, cada tres post, dos se nota a la legua que está generado con IA. Si ves una infografía, todos los muñequitos son tan similares que te parece la misma, con los mismos datos incluso. Y en cualquier otra red social hay vídeos que no sabes si son reales o no, que huelen raro. Hemos llegado a ver algunos, claramente gordófobos y sexistas, en los que una mujer tiene un antes y un despúes de divorciarse, obviamente, el después es una persona mucho más delgada y joven. Que está generado con IA se nota, porque el inicio tiene un lunar que en la segunda no, un color de piel diferente, estatura….

A ese barro digital le han puesto nombre, AI Slop, que podríamos traducir como contenido basura generado por inteligencia artificial. Merriam-Webster eligió “slop” como palabra del año 2025 y la definió como contenido digital de baja calidad producido normalmente en cantidad mediante inteligencia artificial. Una definición que también, si recordamos, se comienza a dar en series, películas…que se hacen «como churros» para llenar de nuevo contenido semanal a plataformas como Netflix y similares.

La palabra tiene gracia, porque “slop” en inglés arrastra esa idea de restos, lodo, comida poco apetecible. Y es que no es simplemente contenido malo, que de eso Internet ya tenía antes de que llegara el boom de la IA. Se trata de contenido fabricado en masa, sin demasiada intención humana, pensado para ocupar espacio, capturar atención y alimentar algoritmos que sólo quieren mantenernos aletargados/as.

Una fábrica de contenido sin pausa

El IA Slop nace de una combinación explosiva, la de herramientas capaces de generar texto, imagen, audio o vídeo en segundos; plataformas que premian la frecuencia y la permanencia; y modelos de monetización donde cada clic, cada visualización y cada segundo de atención pueden convertirse en dinero. Columbia University señalaba en 2026 que el término no solo describe baja calidad, sino también volumen, escala e incentivos de plataforma. Es decir, el slop no aparece porque sí, aparece porque hay sistemas enteros recompensando que se produzca muchísimo. Sin importar demasiado la profundidad del contenido.

Y cuando el coste de producir baja tanto ¿qué es lo que sucede? Pues que la tentación de llenar el mundo de piezas repetidas se vuelve enorme. Antes, hacer una web llena de artículos sin alma requería tiempo. Ahora se pueden generar cientos de textos, imágenes o vídeos con apenas unas instrucciones, una plantilla y la esperanza de que alguno “enganche”. Es la pesca de arrastre aplicada a la cultura digital, no importa si la mayoría no tiene valor, mientras una pieza consiga entrar en el circuito de la recomendación algorítmica.

En YouTube, por ejemplo, una investigación recogida por The Guardian y basada en datos de Kapwing encontró que más del 20% de los vídeos recomendados a una cuenta nueva eran IA Slop. El mismo análisis identificó 278 canales compuestos exclusivamente por este tipo de contenido, con más de 63.000 millones de visualizaciones y una estimación de 117 millones de dólares anuales en ingresos. Son cifras que ayudan a entender todo lo que se mueve detrás.

No demonicemos a la IA, vale.

Vale, no vamos a demonizar a la IA (que obviamente que también en La Rueca la usamos, y en este blog, también) El contenido generado con IA no es basura por el simple hecho de haber usado IA. Una entidad puede apoyarse en inteligencia artificial para todo lo que necesite. El problema creemos que aparece cuando la herramienta sustituye por completo la mirada humana (y profesional, por supuesto) y la comunicación se convierte en algo banal y vacío.

Una de las claves del IA SLop es que, por fuera, todo este contenido es «casi perfecto». Frases correctamente elaboradas, sin faltas de ortografía, bien redactado…¿Quién no va a caer en la tentación de hacer las cosas tan aparentemente perfectas? Pero luego, cuando leemos, algo no nos cuadra. Algo nos hace clic en la cabeza porque ,por mucho que leas, te das cuenta que realmente el contenido no está aportando absolutamente nada. Tampoco existe alma o reflexión. Y si, eres una persona lectora habitual, lo «cazas» mucho más rápido. Es como esos discursos que suenan muy bien hasta que intentas recordar una sola idea concreta cinco minutos después.

Por qué debería importarnos en el tercer sector

El sector social trabaja con la confianza. Confiamos en que una entidad comunique con rigor y transparencia. Si nos lanzamos sin pensar a los brazos de la IA en nuestra comunicación y discursos, esa confianza, cada día, se desgasta un poco más. Las entidades también podemos contribuir al ruido sin mala intención. Cuando el equipo de comunicación está desbordado, cuando hay que publicar “algo” porque toca, cuando se pide una imagen rápida para una campaña y nadie tiene tiempo de revisar bien qué representa, la IA puede convertirse en una salida fácil. Y lo fácil, en comunicación social, debemos pensar que puede no ser «barato». Una imagen demasiado perfecta de la pobreza, una frase motivacional sin contexto o un post genérico sobre “personas vulnerables” puede acabar reforzando estereotipos que llevamos años intentando desmontar.

Hay una parte del IA Slop que nos preocupa en sobremanera, pensemos en esas imágenes que produce las IA para las cusas sociales. Buscando en la red hemos encontrado imágenes sintéticas de niñas y niños pobres con ojos enormes, personas mayores sonriendo en residencias irreales, familias migrantes convertidas en una especie de postal dramática…

La comunicación social no puede permitirse convertir el dolor ajeno en un recurso visual barato. Ya teníamos suficiente trabajo revisando el asistencialismo, el paternalismo y la pornomiseria como para añadir ahora todo lo que genera el IA Slop. En este punto, publicar menos puede ser una forma de cuidado. Menos piezas genéricas y más contexto.

Plataformas y etiquetas

Las plataformas parece que están empezando a reaccionar. YouTube exige desde 2024 que quienes crean contenido realista alterado o sintético lo declaren cuando una persona espectadora pueda confundirlo con una persona, lugar, escena o evento real. Además, en mayo de 2026 anunció señales internas para detectar contenido fotorealista generado por IA y aplicar etiquetas automáticamente en algunos casos.

Saber que un contenido ha sido generado por IA no siempre evita que lo miremos, lo compartamos o nos afecte. La alfabetización digital sigue siendo imprescindible, sobre todo cuando hablamos de infancia, adolescencia, personas mayores o colectivos que ya sufren más barreras para acceder a información fiable.

Aquí el sector social tiene una oportunidad importante. Podemos hablar de IA Slop desde la educación crítica. Enseñar a preguntarse de dónde sale una información y saber revisar si hay autoría, fecha y fuentes. Y, sobre todo, recordar que compartir también es una forma de participar en la cadena.

Os dejamos un vídeo realmente valioso para reflexionar:

Si te interesa la Tecnología Social, este es tu sitio. 🙂

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