Si sigues este blog, y esta newsletter, ya sabrás que, de vez en cuando, tenemos partner invitados/as «muy especiales». Y los son porque son de la casa. Son personas que están dentro de La Rueca y que merecen un espacio en este blog tecnológico. Ellos y ellas son quiénes hacen de La Rueca una entidad pionera en la tecnología social. Hoy, contamos con Damaris Grijalva, trabajadora social de nuestro programa I+I, cuyo objetivo es la intervención integral con niños/as y adolescentes en situación de riesgo o dificultad social.
Si te has fijado en la buena práctica de este mes, hemos escogido una buena práctica de Save The Children para trabajar el ciberbullying con la generación más joven y más nativa. Y es que el día 2 de Mayo se celebra el Día Mundial contra el Ciberbullying. INCIBE define el ciberacoso o ciberbullying como una forma de acoso entre personas menores de edad en la que se utilizan medios digitales para hacer daño de manera consciente y repetida en el tiempo. Es decir, no hablamos de un comentario desafortunado aislado, sino de una dinámica de violencia sostenida. Puede adoptar muchas formas, tales como insultos en grupos de WhatsApp, difusión de rumores, creación de cuentas falsas, exclusión deliberada, publicación de imágenes sin consentimiento, amenazas, humillaciones públicas, manipulación de fotografías o vídeos, suplantación de identidad o campañas de ridiculización en redes sociales.
Pero escuchemos a Damaris primero
Algunos Datos
- En España, la vida digital de niños, niñas y adolescentes está plenamente integrada en su día a día. Según el INE, en 2025 el 96,5% de la población de 10 a 15 años navegaba por Internet y el 67,9% usaba teléfono móvil.
- UNICEF España recoge que, en un estudio con datos de 75.329 escolares de entre 10 y 20 años, el 19,2% de las chicas y el 12,7% de los chicos afirmaron haber sufrido ciberacoso en el último año. También señala que las víctimas presentan mayor riesgo de depresión y ansiedad que quienes no lo sufren.
- Fundación ANAR y Fundación Mutua Madrileña alertaron en 2025 de un aumento del acoso escolar impulsado por el ciberbullying. En su VII informe, el 12,3% del alumnado encuestado afirmaba que él, ella o alguna persona de su clase estaba sufriendo acoso escolar, ciberbullying o ambas formas. El incremento respecto al curso anterior se debía, según el informe, al crecimiento de los casos digitales.
- Y hay un ingrediente nuevo, la inteligencia artificial. ANAR señala que, según el alumnado, la IA ya aparece en el 14,2% de los casos de ciberacoso, especialmente para crear vídeos falsos manipulando fotos, vídeos o audios, o para suplantar la identidad de compañeras y compañeros.
Responsabilizando a la víctima
Una de las trampas más dañinas cuando hablamos de ciberbullying es desplazar la responsabilidad hacia quien lo sufre con frases del tipo “bloquéale”, “no mires”, “salte del grupo”, “no subas fotos”. Estas frases no hacen más que hacer que la víctima sea quién tenga que adaptarse a la violencia. Claro que bloquear, guardar pruebas o ajustar la privacidad puede ayudar. Pero eso no sustituye la responsabilidad de la comunidad adulta, de los centros educativos, de las plataformas, de las familias y de las entidades que trabajamos con infancia y adolescencia. l foco no puede estar solo en enseñar a defenderse. También debe estar en educar para no agredir, intervenir cuando se detecta daño y crear culturas digitales donde el silencio no sea la tónica en un grupo en el que estén sucediendo este tipo de situaciones.
Desde nuestras entidades…
La Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia —la LOPIVI— incorpora la prevención, la detección precoz y el buen trato, también en el ámbito de las nuevas tecnologías. Además, contempla campañas para promover un uso seguro y responsable de Internet con participación de niños, niñas y adolescentes. Por tanto, en las entidades necesitamos ética digital, cuidado, consentimiento, privacidad, acompañamiento emocional y rutas claras de actuación en caso de detectar situaciones de ciberbullying
Y, por supuesto, hay recursos de ayuda, si nuestra entidad no tiene recursos o no se siente capacitada para abordarlo. El teléfono contra el acoso escolar 900 018 018 funciona 24 horas al día, todos los días del año, es gratuito, confidencial y atiende casos de acoso verbal, psicológico, físico, social, sexual y ciberacoso. INCIBE ofrece la línea 017, gratuita y confidencial, con asesoramiento técnico, legal y psicosocial para ciudadanía, empresas, niños, niñas y adolescentes y su entorno. Fundación ANAR también ofrece el 900 20 20 10 y el 116 111 para niños, niñas y adolescentes que necesiten ayuda.
Hay una tentación comprensible, la de pensar que la solución al ciberbullying es menos móvil, menos redes, menos pantallas. A veces habrá que poner límites, claro. Pero el objetivo no puede ser educar para desaparecer del mundo digital, sino para habitarlo con dignidad. Tal y como dice Damaris, la línea entre lo real y lo digital ya no es una línea real. Ambos mundos están mezclados y se influyen. Nadie duda de los derechos de los niños/as y adolescentes en el mundo «offline», por eso, debemos ayudarles a comprender y hacer valer, también, sus derechos digitales.