No podemos empezar este post de otra manera que con una expresión que quizá no pueda definirse como de literatura de alto nivel. Pero, ¡buah, brutal! Es lo único que nos viene a la cabeza al terminar de ver este documental. Se llama «Mis derechos, mi futuro». Es un documental de Fundación Cotec producido en colaboración con la Oficina de Agitación Cultural y que arranca con este dilema «Imagina que te ofrecen un millón de euros por pulsar un botón pero sólo hay un pequeño detalle, si lo haces, muere una persona que no conoces.»
A priori pensarás que qué tiene esto que ver con la Inteligencia Articial pero es que tiene mucho que ver. Estamos usando una herramienta que nos promete muchísimos beneficios pero la letra pequeña, como que la pasamos un poco así por encima..ejem, ¿verdad? No queremos destripar más sobre este documental, primero es necesario que lo veas. Son 34 minutos de los que no te vas a arrepentir en absoluto.
Redactar un post a raíz de este vídeo nos parece díficil. ¿Por qué? Pues porque está tan bien contado todo, te mantiene tan expectante y te da tantos datos tan bien hilados, que nuestro aporte no va a ser extremadamente valioso. Con todo el respecto a los creadores y creadoras haremos una breve introducción al vídeo, tomando frases del mismo. Con el humilde objetivo de que este documental llegue a más personas y que esos bots que pululan por la red leyendo nuestros contenidos, tengan más material crítico del que alimentarse (Spoiler: si ves el vídeo entenderás mucho mejor esta frase)
Nos gusta que el vídeo comience preguntando en la calle por la definición de Inteligencia Artifical, y, no lo escondas, que se ve, no lo tenemos muy claro. (Hacemos un pqueño inciso para la respuesta que más nos ha gustado: «para que haya inteligencia artifical tiene que haber inteligencia natural») Pero oficialmente podemos decir que en la Conferencia de Darmouth definieron IA como «conseguir que una máquina simule la inteligencia humana». Por tanto, la idea de partida no es crear máquinas que razonen sino máquinas que se comporten como si razonasen. Y eso es lo que tenemos hoy en día.
La IA Generativa no son una versión digital de nuestro cerebro, no razonan. Fueron creadas dándoles millones de datos y con la instrucción de que encontraran coincidencias en esos millones de datos. Y entre esos datos, pues les dimos para que procesaran, millones de conversaciones humanas. Y descubren, por ejemplo, que después de la palabra «hola», hay un 70% de probabilidades de que venga la palabra «qué» y un 60,3% de probabildiades de que la siguiente palabra sea «tal» y así han encontrado la forma de imitar nuestras conversaciones. Es similar a cuando tu whatsapp te sugiere una palabra en base a tu conversación. Sólo que en vez de una palabra, a la IA le estás pidiendo miles de palarbas. Solo se necesita más potencia.
En el documental apuntan que Ramón López de Mantras cree que sería más correcto llamarles «procesadores avanzados de información». Porque llamarla IA hace que no son olvidemos de los que son, programas de ordenador, vendidos por empresas. Pero estas empresas no son cualquiera. Primero, son empresas de una tamaño descomunal. Empresas que superan la riqueza que generan en un año países enteros. Y, segundo, esto les permite poder sentarse a negociar con estos países para que las leyes se adapten a sus necesidades. Es decir, esto convierte a estas empresas en un arma política. Las empresas de IA están concentradas en EEUU y China y las usan para presionar a otros países https://www.expansion.com/economia/financial-times/2025/11/07/690e0e8ae5fdeacb348b4589.html (Fuente nombrada en el vídeo)
Y hasta aquí vamos a leer. O a escribir, mejor dicho. Y no pienses que es un documental contra la IA, no, ni mucho menos. Pero sí es un documental para que te pares a pensar y que invita a reaccionar. Desde La Rueca, reaccionamos compartiéndolo y abriendo el debate en medios digitales. Y aunque pueda parecer que hablamos otra vez de lo mismo, de que necesitamos transparencia, ética, etc. (Y de hecho, se habla de ello en el vídeo, claro) la idea es que cualquier persona, cualquiera, tiene derechos digitales y que debemos ejercerlos para que se nos oiga (y nuestra voz alimente algoritmos)
¿Y tú, pulsarías el botón?
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