Transformación digital por aquí, transformación digital por allá…Herramientas, metaverso, inteligencia artificial ¿Y qué pasa en nuestros cerebros mientras nos involucramos más profundamente en esta maraña sin fin? En este post queremos reflexionar acerca del tecnoestrés y de algo básico si hablamos de tecnología social, el derecho a la desconexión digital

Introducción:

En la era digital actual, donde la tecnología se ha vuelto omnipresente en nuestras vidas, es importante abordar los desafíos que surgen en el ámbito del bienestar y la salud mental. Una de las problemáticas más relevantes es el tecnoestrés, un fenómeno cada vez más común en el Tercer Sector. En este artículo, exploraremos qué es el tecnoestrés, su definición y origen, la conexión con el derecho a la desconexión digital, y por qué es crucial encontrar un equilibrio y aprender a desconectar.

¿Qué es el tecnoestrés?

El tecnoestrés es una respuesta negativa y desadaptativa que experimentamos como resultado del uso excesivo de la tecnología en nuestras vidas diarias. Puede manifestarse en forma de ansiedad, agotamiento, irritabilidad y dificultad para concentrarse. A medida que las organizaciones del Tercer Sector se vuelven cada vez más dependientes de la tecnología para llevar a cabo su trabajo, el tecnoestrés se convierte en un desafío importante que no se puede pasar por alto.

Origen de la definición de tecnoestrés

El término «tecnoestrés» fue acuñado por primera vez por el psicólogo Craig Brod en la década de 1980. Brod describió cómo el uso excesivo de la tecnología en el entorno laboral podía generar una sobrecarga de información, interrupciones constantes y una sensación de estar siempre conectado. Desde entonces, el concepto ha evolucionado para abarcar también el impacto en el bienestar personal y social fuera del ámbito laboral.

Factores que nos tecno-estresan

Según la Revista Telos de Fundación Telefónicas son los siguientes:

  • Tecno-invasión: debida a la cantidad y la velocidad de tecnología tanto en el lugar de trabajo como en la vida personal.
  • Tecno-sobrecarga: ocasionada por una mayor presión por las entregas rápidas y eficaces, pero también por una mayor carga de trabajo, de estímulos y mensajes y de herramientas.
  • Tecno-falta de fiabilidad: producto de experiencias con errores, complejidades, averías y problemas técnicos tanto de las aplicaciones como de los dispositivos.
  • Tecno-complejidad: consecuencia de la falta de capacitación adecuada, de soporte técnico, de guía o documentación.
  • Tecno-inseguridad: un miedo a no ser suficientemente valiosos que nos lleva a infravalorar nuestros conocimientos técnicos.

El derecho a la desconexión digital:

El derecho a la desconexión digital es un concepto legal y social que busca proteger a los trabajadores/as del agotamiento y el estrés causados por la conectividad constante. Reconoce la importancia de establecer límites claros entre el trabajo y la vida personal, fomentando el descanso y el tiempo de desconexión necesarios para mantener un equilibrio saludable. En el Tercer Sector, donde las jornadas laborales pueden ser intensas y las demandas emocionales pueden ser altas, este derecho se vuelve aún más relevante.

Por qué es necesario desconectar:

La desconexión digital es esencial para preservar nuestra salud mental y emocional. Aunque la tecnología nos ofrece grandes ventajas y oportunidades en el Tercer Sector, también puede convertirse en una fuente de estrés y agotamiento. Al desconectar de forma regular, permitimos que nuestra mente y nuestro cuerpo se relajen, recuperen energía y mantengan un equilibrio saludable. Además, al desconectar, mejoramos nuestra productividad y capacidad para enfrentar los desafíos que se presentan en nuestra labor diaria.

Consejos para encontrar un equilibrio:

1. Establece límites claros: Define momentos específicos en los que te desconectarás de tus dispositivos tecnológicos y establece límites en cuanto al tiempo que dedicas al trabajo y a tus actividades personales.

2. Crea rutinas de desconexión: Desarrolla rituales antes de dormir, como apagar los dispositivos electrónicos al menos una hora antes de acostarte te ayudará a relajar tu mente y prepararte para un descanso óptimo.

3. Practica la gestión del tiempo: Organiza tu tiempo de manera eficiente y establece prioridades. Evita la multitarea excesiva y trata de enfocarte en una tarea a la vez. Esto reducirá la sensación de estar constantemente abrumado.

4. Promueve la cultura del descanso: En el Tercer Sector, es importante fomentar una cultura organizacional que valore el descanso y la desconexión. Establecer políticas de trabajo flexibles y alentar a los colaboradores a tomar tiempo libre adecuado son medidas clave para reducir el tecnoestrés.

5. Encuentra actividades offline: Dedica tiempo a actividades que no involucren tecnología, como practicar deporte, leer un libro, disfrutar de la naturaleza o pasar tiempo con amigos y familiares. Estas actividades te permitirán recargar energías y reducir la dependencia de la tecnología.

Conclusiones:

El tecnoestrés es una realidad que afecta cada vez más al Tercer Sector, pero podemos tomar medidas para contrarrestarlo. El derecho a la desconexión digital y la necesidad de desconectar son fundamentales para preservar nuestra salud mental y emocional. Al establecer límites, crear rutinas de desconexión, gestionar el tiempo de manera eficiente y promover una cultura del descanso, encontraremos un equilibrio que nos permitirá ser más efectivos y mantenernos sanos en nuestras labores. En última instancia, debemos recordar que la tecnología es una herramienta, y nosotros tenemos el poder de controlar su impacto en nuestras vidas.

 

Fuente: https://telos.fundaciontelefonica.com/estamos-condenados-a-vivir-con-tecnoestres/

Si te interesa la Tecnología Social, este es tu sitio. 🙂

Apúntate a nuestra newsletter

Te acercamos a la Tecnología Social desde todas sus perspectivas

Síguenos

En nuestras redes podrás tener información fresquita sobre La Rueca Asociación